HISTORIAS DE PERDON

¿Perdonar?, es posible que pienses que hay hechos más fáciles o más difíciles de perdonar, de hecho, puedes pensar que hay algunos “imperdonables”. ¿Cómo podría perdonar una madre a quien asesinó brutalmente a su hija? ¿O al conductor ebrio que ocasionó la muerte de tu hijo y su novia?. Las siguientes, son historias reales tomadas de la página www.catherineblountfdn.org, Fundación Catherine Blount, liderada por su madre Aba Gayle quien trabaja desde hace varios años en la divulgación del Poder Sanador del Perdón, y es miembro de la junta directiva de la organización que busca alternativas para la pena de muerte en el estado de Oregon USA. Los párrafos citados en comillas, son apartes traducidos del testimonio original, escrito en inglés, por su protagonista. (El testimonio completo se puede leer en la misma página).



En el otoño de 1980 Aba Gayle recibió una llamada, donde le anunciaban que su hija de 19 años, Catherine, había sido apuñalada brutalmente hasta morir. “Algo en mi corazón se rompió. Mi cerebro no podía pensar. Tenía que mantener la calma. No creía que este día fuera real. Pronto me despertaría y la pesadilla habría terminado. Pero en el fondo, yo sabía que era real”. “ Decidí tomar una ducha y con el agua corriendo a toda máquina, gritaba, gritaba y gritaba. " “Este fue el comienzo de un período de 8 años que ahora llamo mi época de oscuridad”.
“Sobreviví, haciendo solamente lo necesario para mantener mi cabeza por encima del agua. Mi método de supervivencia era estar en calma y no causar problemas. No tenía ningún sistema de soporte. No tenía fe. No creía en Dios.”. “Por un tiempo, ni siquiera podía conducir mi auto sola, porque cuando lo estaba, empezaba a llorar de tal manera que no podía ver el camino”.

“En la superficie tenía una fachada. Si me hubieran conocido en ese tiempo, no habrían tenido idea de la horrenda y oscura nube que cargaba dentro de mí. Habrían pensado que estaba bien. Pero dentro de mí, una profunda rabia empezaba a hervir. Había una oscuridad terrible, lo único que quería era  venganza por la muerte de mi amada hija”.
Meses después fue anunciada la captura del asesino de Catherine, Douglas Mickey, fue puesto en prisión, declarado culpable y sentenciado a muerte. “Yo estaba segura de que cuando ese horroroso villano fuera ejecutado, mi dolor sanaría y volvería a estar bien. Y como no tenía en nada más que creer, siempre pensé que eso sería cierto”.

La Sanación Empieza

“Después de 8 largos años de vivir con una enardecida sed de venganza di, sin querer, mi primer paso hacia la sanación. Empecé a tomar un curso de meditación. Luego de un tiempo, pude ser capaz de sentarme, tener quietud en mi mente y estar en el momento presente. Por primera vez en mi vida, me di cuenta que no tenía que ver, tocar, o incluso oír algo para saber que era real. Aprendí que hay mucho más en este universo que lo que nuestros sentidos perciben.”

Tiempo después, Aba empezó a asistir con su madre a una pequeña iglesia en California. Por esa época conoció el Curso de Milagros, con el cual pudo percibir el primer atisbo hacia el Poder  Sanador del Perdón. En uno de los videos alusivos, observó el testimonio de un judío sobreviviente al holocausto quien pudo perdonar, no solamente al pueblo alemán, sino a los guardias que habían asesinado a su familia. “ En ese momento algo, realmente hizo click en mí. Empecé a sentir que, tal vez, podría perdonar al hombre que había asesinado a Catherine. Una semilla había sido plantada en mi corazón.”

Aba y su madre, se trasladaron a Santa Rosa, para estar cerca de su familia. Ella continuó asistiendo al  grupo de estudios de Un Curso de Milagros, así como a la Church of Religious Science donde tomó clases  acerca de La ciencia de la mente.“Después de muchas horas de estudio, oración y discusión con mis compañeros de clase, empecé a pensar que podría perdonar al hombre que asesinó a Catherine. Tal vez, esto aliviaría mi propia frustración y sufrimiento. Sin embargo, cuando una de mis compañeras sugirió que yo debería hacerle saber mi intención al asesino, ¡me sentí Indignada!”.

Esa noche mientras conducía hacia su casa Aba escuchó claramente una voz que decía “DEBES PERDONARLO Y DEBES HACÉRSELO SABER”, sin poder dormir, se levantó a las 4 de la madrugada a escribirle una carta; en ésta, de una manera conmovedora, la madre narró como había sido la vida de su hija y lo que significaba para ella. “Estaba absolutamente triste y sentí que nunca más podría volver a ser otra vez completamente feliz”. “Estaba muy enojada con usted y deseaba verlo castigado hasta el límite de la ley”. “Después de ocho años de dolor y rabia, empecé mi viaje hacia la Vida. Conocí maestros maravillosos y lentamente aprendí acerca de mi Dios Ser”.
“En medio de una clase de estudio de Un Curso de Milagros, me sorprendió  descubrir que yo podría perdonar. Esto no quiere decir que crea que usted es inocente o que está libre de culpa por lo sucedido. Lo que he aprendido es esto: Ud es un hijo divino de Dios.  Lleva  la conciencia de Cristo dentro suyo. Usted está rodeado por el amor de Dios incluso cuando está en su celda. Solamente existe la bondad de Dios. El Cristo en mí le envía bendiciones al Cristo que está en usted”.

 “Espero que esta carta le ayude a enfrentar su futuro. Solamente hay amor y bondad en el mundo sin importar como puedan parecer las cosas para ud. Estoy dispuesta a escribirle o visitarlo si ud quiere.  Bendiciones para usted y sus hijos”.
Gayle, Madre de Catherine

“Aún sigo sintiendo escalofrío subiendo y bajando por mi espina al recordar el pequeño click que hizo el buzón del correo al cerrarse. Cuando escuché ese sonido, toda la rabia, la ira, y la sed de venganza, simplemente se desvanecieron en un instante. En su lugar me sentí llena del sentimiento más increíble de dicha, amor y paz. Estaba en un estado de gracia. Sabía  que en ese instante santo, no necesitaba que nadie fuera ejecutado para sanarme. Podría continuar con mi vida.”
Aba no solamente visitó a Douglas Mickey, sino que tuvo una emotiva conversación. Ella lo considera ahora como su amigo, y permanece en contacto con su hija. “me di cuenta que en el momento en que perdí a mi hija, Douglas perdió su futuro”.

Al ser Aba cuestionada por reporteros, acerca de su trabajo con los prisioneros sentenciados a pena de muerte, ella respondió:  “yo no estoy tratando con su crimen. Yo no estoy tratando con esa parte de él. Yo estoy tratando con el espíritu de Dios que está dentro de ellos o ellas. Esa es la verdad de su ser. Es la vedad para cada uno de nosotros”.
“Aprendí que, bajo cualquier circunstancia, cualquier persona puede lograr  la sanación y la gracia a través del milagro del perdón”.
 “ Sé que mi hija es feliz y que la estoy honrando mediante este trabajo. Ella no querría que yo viviera mi vida a través del odio y la ira. El amor y el perdón es la manera de hacer de nuestro mundo un lugar seguro y bondadoso”.

"La esencia de nuestro ser es el amor. Y toda acción es Amor o una llamada de auxilio." Un Curso de Milagros